¿Existen colágenos similares al hidrolizado?
El colágeno hidrolizado es una de las formas más populares de suplementación gracias a su alta absorción y facilidad de uso. Se obtiene mediante un proceso de hidrólisis que fragmenta las proteínas de colágeno en péptidos más pequeños.
Ante su popularidad, surge una duda habitual: ¿existen colágenos similares al hidrolizado?
La respuesta es afirmativa, aunque con matices importantes. Existen otras formas de colágeno que pueden parecer similares en origen o composición, pero no todas tienen el mismo nivel de biodisponibilidad ni actúan de la misma manera en el organismo.
¿Qué tipos de colágenos similares al hidrolizado existen?
A continuación, se detallan los principales tipos de colágeno que pueden considerarse similares al hidrolizado, ya sea por estructura o por finalidad:
1. Péptidos de colágeno
En la práctica, los péptidos de colágeno y el colágeno hidrolizado son lo mismo. Ambos términos describen colágeno que ha sido sometido a hidrólisis para facilitar su absorción. La diferencia suele ser meramente comercial o de etiquetado.
2. Gelatina
La gelatina es colágeno parcialmente hidrolizado. Se obtiene mediante la cocción prolongada de tejidos animales ricos en colágeno (como huesos y piel).
Comparte un perfil de aminoácidos muy similar al del colágeno hidrolizado, pero su estructura es más grande, por lo que:
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Es menos soluble en frío.
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Forma gel al enfriarse.
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Puede ser algo menos práctica como suplemento diario.
A nivel nutricional, ambos aportan glicina, prolina e hidroxiprolina, aminoácidos clave en la estructura del colágeno corporal.
3. Colágeno tipo II no desnaturalizado
A diferencia del hidrolizado, este tipo no se fragmenta en péptidos pequeños. Se utiliza principalmente para la salud articular.
Su mecanismo de acción es distinto: en lugar de aportar bloques estructurales directamente, puede influir en la respuesta inmunitaria relacionada con el cartílago.
Es especialmente relevante en el contexto de molestias articulares o desgaste del cartílago.
4. Colágeno marino
El colágeno marino puede encontrarse tanto en forma hidrolizada como no hidrolizada. Se obtiene de pescado y es rico en colágeno tipo I, asociado principalmente a la piel.
Cuando está hidrolizado, su comportamiento es prácticamente equivalente al colágeno hidrolizado bovino, aunque su origen y perfil específico de aminoácidos pueden variar ligeramente.
5. Caldos ricos en colágeno (como el caldo de huesos)
El caldo de huesos contiene colágeno y gelatina liberados durante la cocción prolongada. Aunque no tiene la concentración estandarizada de un suplemento, puede considerarse una fuente natural similar a la gelatina.
¿Cómo elegir entre los distintos tipos de colágeno según el objetivo?
Entender las diferencias entre los tipos de colágeno es útil, pero la pregunta más práctica es: ¿cuál conviene según cada caso? A continuación se desarrollan los criterios más relevantes para orientar esa decisión.
Cuando el objetivo es la piel
Para quienes buscan mejorar la elasticidad, la hidratación o reducir la apariencia de arrugas, el colágeno hidrolizado (ya sea bovino o marino) es la opción con más respaldo.
Estudios han observado que la ingesta de péptidos de colágeno puede estimular a los fibroblastos, las células responsables de producir colágeno en la dermis.
El colágeno marino, en particular, destaca en este ámbito por su alta concentración en colágeno tipo I, que es precisamente el predominante en la piel humana.
La dosis habitual en este contexto suele situarse entre 2,5 y 10 gramos diarios, aunque las formulaciones varían entre marcas.
Cuando el objetivo es articular o de movilidad
En este caso, el debate entre colágeno hidrolizado y colágeno tipo II no desnaturalizado es especialmente relevante.
Mientras que el hidrolizado aporta aminoácidos que el cuerpo puede usar para sintetizar colágeno en general (incluido el del cartílago), el tipo II actúa de forma más directa sobre el sistema inmunitario relacionado con la inflamación articular.
Este segundo mecanismo, conocido como tolerancia oral, implica que pequeñas dosis de colágeno tipo II pueden "enseñar" al sistema inmunitario a no atacar el cartílago propio.
Por este motivo, las dosis de tipo II no desnaturalizado son mucho menores (habitualmente alrededor de 40 mg diarios) comparadas con las del hidrolizado.
Cuando se prefieren fuentes alimentarias
Para quienes prefieren obtener el colágeno a través de la dieta en lugar de suplementos, la gelatina y el caldo de huesos son las alternativas más accesibles. Ambas aportan los mismos aminoácidos precursores del colágeno, aunque con menor concentración y sin estandarización.
Un detalle relevante: tanto la gelatina como el caldo de huesos requieren de vitamina C para que el organismo sintetice colágeno de forma eficiente. Combinarlos con fuentes de vitamina C, ya sea en la misma comida o en el mismo batido, puede potenciar su efecto.
¿Importa el origen animal?
Sí, aunque no de forma determinante para la mayoría de personas. El colágeno bovino suele ser más completo en tipos I y III, mientras que el marino es más específico en tipo I.
Para personas con restricciones dietéticas (como vegetarianos estrictos o quienes evitan el cerdo o la vaca por motivos religiosos o éticos) existe colágeno de origen marino, aunque no existe aún una fuente 100 % vegetal de colágeno como tal.
Algunos suplementos llamados "colágeno vegano" contienen aminoácidos precursores y cofactores, pero no colágeno propiamente dicho.
Un apunte sobre la biodisponibilidad
Independientemente del tipo elegido, la biodisponibilidad del colágeno hidrolizado sigue siendo la más estudiada y respaldada.
Su tamaño molecular reducido permite una absorción más eficiente en el intestino delgado, lo que lo convierte en el punto de referencia frente al que se comparan las demás formas.
Preguntas frecuentes
¿Los péptidos de colágeno son diferentes del colágeno hidrolizado?
No. En la mayoría de los casos, ambos términos se refieren al mismo producto.
¿La gelatina es menos efectiva que el colágeno hidrolizado?
No necesariamente, pero su absorción puede ser ligeramente diferente y su uso menos práctico.
¿El colágeno tipo II es mejor para las articulaciones?
Puede ser más específico para el cartílago, ya que actúa mediante un mecanismo distinto al del colágeno hidrolizado.
Conclusión
Sí, existen colágenos similares al hidrolizado, pero no todos funcionan de la misma manera. Algunos, como los péptidos de colágeno, son esencialmente lo mismo. Otros, como la gelatina o el colágeno tipo II no desnaturalizado, comparten origen pero difieren en absorción o mecanismo de acción.
La elección dependerá del objetivo: si se busca una opción versátil y de alta absorción, el colágeno hidrolizado suele ser la referencia. Si el enfoque es articular, el tipo II puede ser más específico. Para quienes prefieren fuentes naturales, la gelatina o el caldo de huesos pueden ser alternativas complementarias.